Thursday, January 31, 2008
Impersonable
Soy rica, una mujer bien conocida. No estaría en un coche huido. El hecho que el hombre al lado de mi es muy guapo no viene el caso. Estoy mareada. Las palmas están sudorosas. Tengo las manos atadas, no las duelan, pero yo no siento cómoda. Ya estoy echando una mirada encima del hombro por un signo de ayuda. Aunque lo hago esto, en secreto pienso a mí mismo, espero que nadie me rescate. ¿Por qué pienso en eso? Necesito echar estos pensamientos de la cabeza. Soy bien conocida. Mi padre es un senador. Un hombre que esta en poder. Todo el mundo me sigue buscando. Sigo esperando, casi orando que le tomará a lo todo mucho tiempo, que es más tarde que más pronto. Vuelvo a pensar en lo que hizo. Éste hombre, circa de mi manejando, está fijada a la carretera, está empujando el pedal más rápido, agarrando el volante tan fuertemente que los nudillos cambian blancos, pero la cara queda de tranquilidad. El club de campo, yo recuerdo ahora. Un hombre con rasgos llamativos me pregunta por los direcciones al otro campo de golf. Ya he tenido dos bebidas y algo adentro me hago decir, “Te manejará en mi coche de golf.” Al momento próximo, el hombre me apresa, y me pone en un BMW. Clásico, blanco de perla. Un coche muy amable para escaparnos, pero ese no viene el caso. Pero ahora el impacto es definido. ¿Adónde vamos? ¿Que ocurrirá? El padre mío, sí, vendrá. Eso es lo que quiero. ¿Yo creo, sí? ¿Pues, por que sentir a una necesidad para hundir en el asiento? ¿Por qué tengo alegría en no saber lo que viene?…….imperdonable.
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